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(2) 日本国: 金在中 / 平和と進歩!
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⌠₂₁₀₈₁₅; ₄:₀₀⌡
En el pasado JaeJoong había viajado a Japón más de unas dos veces por semana. De ida y vuelta a Corea, en realidad, en tantas ocasiones que un trayecto de dos horas o menos hasta el país vecino le parecía nada. Antes podría haber leído o tomado una siesta, escuchar sus discos favoritos en los auriculares y el tiempo pasaría volando. De hecho, hubo momentos en que tomar un avión significaba descanso dentro de aquella apretada agenda que había mantenido hace más de siete años.
Ahora, solo habían pasado treinta minutos y era la segunda vez que devolvía el estómago en el cubículo que se quería hacer pasar por baño en el avión porque las bolsas para el vómito ya se las había terminado. Incluso las sobrecargos se mostraban preocupadas ante él. Seguramente estaba enfermo, seguramente era todo el exceso de kimchi que había comido luego de visitar a sus padres.
«Mamá… papá, estoy saliendo con alguien, sé que probablemente me van a odiar porque… ¡No, no es YunHo! Es… de Japón. Es lo opuesto a YunHo en apariencia, lo siento, mamá. ¿Papá, estás dormido?»
¡Aún no podía creer que esa hubiera sido su reacción! Jae tuvo que reprimirse muchísimas veces en no en darse la cabeza contra la pared del salón, tanta angustia, tanto revuelo en su cabeza sin saber en sí debería contárselos a sus no-progenitores; ahora ya sabía de donde había heredado tanta incongruencia en su propia mentalidad.
La adorable pero sobreprotectora señora Kim entre «Aigoos y ¿cuándo me vas a dar un nieto? Ya no eres un jovencito” después le había dado de comer hasta dejarlo a punto de reventar. «¡Estás muy flaco, come más!»
Se acarició el vientre y se giró de ladito, cerrando los ojos. Últimamente también tenía muchísimo sueño… entre querer dormir pero vomitar estaba muy exhausto, odiaba estar enfermo y débil. Después se preguntó si había estado bien en venir o no… Pero, tenía asuntos pendientes que cuidar acá, tenía lo de los compositores japoneses con los que se tenía que encontrar, la firma de libros a la que quería asistir, las fotografías en el bosque del Suicidio que deseaba tomar, el concierto de Hyde al que necesitaba asistir, las compras en Shibuya, los mangas que le faltaban en su colección, los ojitos de Takeru en los que extrañaba ahogarse.
En dos aparentemente interminables horas del infierno acurrucado en su respaldo, llegó a su destino.
sad beauty
viernes, 21 de agosto de 2015
sábado, 8 de agosto de 2015
en
0:34
—Pero…
no podía dejar que fueras tu solo —Le sonrió de una manera encantadora,
encantadoramente estúpida. Estaba demasiado enamorado, sus mejillas se
estiraban solas al verlo por fin—. Quería verte lo antes posible —Con la
yema de los dedos se cubrió la
boca. Por vergüenza eso lo había dicho casi en un susurro, apresurado.
Luego agregó: — Y sería muy grosero de mi parte no venir a recibirte.
No encendió las luces del auto luego de que abordara, no hasta que le robó unos tres besos rápidos, tiernos, luego del primero. Abrazarlo no podía porque sería incomodo en la posición en la que se encontraban, aunque se moría de ganas. Frunció los labios al notar que tenía el cabello húmedo y la ropa también. Le preocupó de que pudiera coger un resfriado; ya en casa lo obligaría a que tomara una ducha caliente y dos capsulas de vitamina C. Era mejor prevenir todo y parecer un exagerado a que algo evitara que Takeru tuviera una agradable estadía en su primera visita a JaeJoong en Corea.
A diferencia de Takeru, JaeJoong había considerado el tiempo lluvioso y cómo este haría que la temperatura bajara mucho más en la madrugada. Por eso él mismo estaba abrigado con su suéter rojo a rayas negras, su favorito, el que nunca dejaba de vestir cada vez que tenía la oportunidad. También dos descafeinados estaban listos en los sujeta vasos del centro, uno era para el japonés.
Le secó las mejillas mojadas con las mangas de su suéter, después con sus pulgares justo como lo haría una madre, luego le tendió el café calientito para quitarle el frio de la piel. Y así todo listo, insertó las llaves para encender el vehículo y desaparecer de ahí rumbo a la carretera.
—Estoy muy bien. ¿Tuviste un buen viaje? —Las dos manos en el volante. Tenía que tener cuidado porque la autopista estaba mojada. También estaba desierta e iban a llegar más rápido a su departamento—. Amor… Voy a prestarte ropa, ¿sí? ¿Tienes hambre? ¿Estás cansado del vuelo?
No encendió las luces del auto luego de que abordara, no hasta que le robó unos tres besos rápidos, tiernos, luego del primero. Abrazarlo no podía porque sería incomodo en la posición en la que se encontraban, aunque se moría de ganas. Frunció los labios al notar que tenía el cabello húmedo y la ropa también. Le preocupó de que pudiera coger un resfriado; ya en casa lo obligaría a que tomara una ducha caliente y dos capsulas de vitamina C. Era mejor prevenir todo y parecer un exagerado a que algo evitara que Takeru tuviera una agradable estadía en su primera visita a JaeJoong en Corea.
A diferencia de Takeru, JaeJoong había considerado el tiempo lluvioso y cómo este haría que la temperatura bajara mucho más en la madrugada. Por eso él mismo estaba abrigado con su suéter rojo a rayas negras, su favorito, el que nunca dejaba de vestir cada vez que tenía la oportunidad. También dos descafeinados estaban listos en los sujeta vasos del centro, uno era para el japonés.
Le secó las mejillas mojadas con las mangas de su suéter, después con sus pulgares justo como lo haría una madre, luego le tendió el café calientito para quitarle el frio de la piel. Y así todo listo, insertó las llaves para encender el vehículo y desaparecer de ahí rumbo a la carretera.
—Estoy muy bien. ¿Tuviste un buen viaje? —Las dos manos en el volante. Tenía que tener cuidado porque la autopista estaba mojada. También estaba desierta e iban a llegar más rápido a su departamento—. Amor… Voy a prestarte ropa, ¿sí? ¿Tienes hambre? ¿Estás cansado del vuelo?
en
0:34
Aún
podía percibir las lágrimas cálidas de JaeJoong en la yema de sus dedos
y es que cuando su esposo había comenzado a llorar, él había secado
esas gotitas salinas con sus pulgares. Se dedicó a besar esos labios
rosados, tratando de brindarle la calma necesaria, pero sabía que aunque hiciera esto, el dolor estaba presente.
En un momento dado, luego de que le respondiera a Joongie que era imposible que él no estuviera con él y su hija a punto de nacer, colocó una de sus manos en el abultado vientre de su mayor, pudiendo de esa manera percibir a Sully bebé moviéndose.
—No tan fuerte, mi amor...tranquila princesa...todo estará bien. Papá Joongie y papá Min te aman.
Susurró en lo que se agachó hacia esa zona del cuerpo contrario y presionó sus lienzos en la curvatura. Era una despedida a esa pancita de nueve meses y la bienvenida a su tesoro más preciado.
Realmente estaba ignorando a todos, para él solo existía JaeJoong y Sully bebé, pero cuando las enfermeras anunciaron que debía de llevarlo al quirófano, el moreno se aferró a una de las manos contrarias. Era ese sentido de sobreprotección que tenía siempre con su pareja y ahora con su hija, por lo cuál ayudó cuando tuvieron que trasladarlo de la cama hacia la silla de ruedas.
Gotitas de sudor resbalaban por la frente de quien daría a luz a su hija y sin exagerar el sentimiento, percibió dolor al ser apartado para que se lo llevaran.
—Estaré contigo en un momento...
Le tomó la mano y le besó la palma, se agachó un poco y susurró en uno de sus oídos: "Te amo...te amo demasiado,a ti y a nuestra princesa. No tengas miedo, todo va estar bien".
Con esas palabras finales, de manera obligada tuvo que soltar esa cálida mano y ver como se llevaban a las dos personas que más amaba en el mundo. Pero no había tiempo que perder, así que siendo guiado por una de las enfermeras, ChangMin fue hacia la antesala de la sala de operaciones en donde recibió una bata azul que debía colocar sobre su ropa, se quitó los zapatos para colocarse los especiales y de color blanco, así como también el gorro que recubriría sus cabellos. Las manos se las lavó con un jabón desinfectante y con permiso de uno de los médicos que haría la cesárea a su esposo, pudo llevar su móvil.
Él deseaba filmar y capturar el momento cuando Sully naciera. Se lo había prometido a JaeJoong.
Luego de recibir una mascarilla y colocársela, caminó hacia el médico y le pidió que por favor hiciera todo bien, que él estaría mirando y que trajera a su bebé a este mundo con el mayor de los cuidados, que Joongie saliera bien y al final de esa madrugada de ese ocho de agosto, sonrieran por el nacimiento de su princesa.
No supo si el médico entendía lo nervioso, ansioso y feliz que estaba, pero dejó de importarle cuando entró a la sala de operaciones y vio a su esposo en la mesa dispuesta para la cesárea.
—Hey...
Susurró al acercarse y una vez más besó esos cerezos,luego de retirarse un poco la mascarilla, buscando llamar la atención de su Joongie, quien al parecer ya estaba con la anestesia.
En un momento dado, luego de que le respondiera a Joongie que era imposible que él no estuviera con él y su hija a punto de nacer, colocó una de sus manos en el abultado vientre de su mayor, pudiendo de esa manera percibir a Sully bebé moviéndose.
—No tan fuerte, mi amor...tranquila princesa...todo estará bien. Papá Joongie y papá Min te aman.
Susurró en lo que se agachó hacia esa zona del cuerpo contrario y presionó sus lienzos en la curvatura. Era una despedida a esa pancita de nueve meses y la bienvenida a su tesoro más preciado.
Realmente estaba ignorando a todos, para él solo existía JaeJoong y Sully bebé, pero cuando las enfermeras anunciaron que debía de llevarlo al quirófano, el moreno se aferró a una de las manos contrarias. Era ese sentido de sobreprotección que tenía siempre con su pareja y ahora con su hija, por lo cuál ayudó cuando tuvieron que trasladarlo de la cama hacia la silla de ruedas.
Gotitas de sudor resbalaban por la frente de quien daría a luz a su hija y sin exagerar el sentimiento, percibió dolor al ser apartado para que se lo llevaran.
—Estaré contigo en un momento...
Le tomó la mano y le besó la palma, se agachó un poco y susurró en uno de sus oídos: "Te amo...te amo demasiado,a ti y a nuestra princesa. No tengas miedo, todo va estar bien".
Con esas palabras finales, de manera obligada tuvo que soltar esa cálida mano y ver como se llevaban a las dos personas que más amaba en el mundo. Pero no había tiempo que perder, así que siendo guiado por una de las enfermeras, ChangMin fue hacia la antesala de la sala de operaciones en donde recibió una bata azul que debía colocar sobre su ropa, se quitó los zapatos para colocarse los especiales y de color blanco, así como también el gorro que recubriría sus cabellos. Las manos se las lavó con un jabón desinfectante y con permiso de uno de los médicos que haría la cesárea a su esposo, pudo llevar su móvil.
Él deseaba filmar y capturar el momento cuando Sully naciera. Se lo había prometido a JaeJoong.
Luego de recibir una mascarilla y colocársela, caminó hacia el médico y le pidió que por favor hiciera todo bien, que él estaría mirando y que trajera a su bebé a este mundo con el mayor de los cuidados, que Joongie saliera bien y al final de esa madrugada de ese ocho de agosto, sonrieran por el nacimiento de su princesa.
No supo si el médico entendía lo nervioso, ansioso y feliz que estaba, pero dejó de importarle cuando entró a la sala de operaciones y vio a su esposo en la mesa dispuesta para la cesárea.
—Hey...
Susurró al acercarse y una vez más besó esos cerezos,luego de retirarse un poco la mascarilla, buscando llamar la atención de su Joongie, quien al parecer ya estaba con la anestesia.
jueves, 6 de agosto de 2015
en
11:41
✧《 ʙᴀʙʏ ɪs ᴄᴏᴍɪɴɢ
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Debido a su condición, JaeJoong tenía que hacer una pequeña siesta al menos durante la tarde para recargar las energías necesarias y no quedarse dormido antes de que llegara su esposo del trabajo. Su rutina era levantarse tardísimo, limpiar un poco la casa, trabajar desde su computadora y finalmente comer a las tres y descansar a las cinco. Pero ese día tenía que mantenerse despierto al menos hasta las siete, ya que las compras que habían hecho en el centro comercial en Londres llegarían dentro de ese lapsus de tiempo.
Él tendría que recibirlas y firmar para que le fueran entregadas. Lo que estaba más ansioso por ver era la cuna de ornamentos rosados y dorados que habían comprado para su bebé.
Él tendría que recibirlas y firmar para que le fueran entregadas. Lo que estaba más ansioso por ver era la cuna de ornamentos rosados y dorados que habían comprado para su bebé.
Sus piernas seguían igual de delgadas; no era lo más difícil del mundo tampoco el poder caminar rápido. Durante todos esos meses había adquirido cierta habilidad para ir con muchísimo cuidado y no ser tan torpe como antes. Y cuando finalmente llegaron, no pudo evitar apresurarse aún a pesar de lo grande que ya estaba.
Les dijo que dejaran todo en el primer piso, en el salón; su esposo estaría dentro de una hora más o menos y seguramente se encargaría en armar las cosas grandes. Los peluches y la ropa de bebé ya se encargarían de acomodarla él mismo en los espacios extra que había hecho en su propio armario.
En realidad estaban algo atrasados en todo lo que significaba estar listos para recibir un bebé en casa, pero durante esos veinte días que quedaban JaeJoong ya se encargaría en avanzar en todo ese trabajo lo máximo que pudiera; después ChangMin sería quien tendría que cuidar de ambos.
Les dijo que dejaran todo en el primer piso, en el salón; su esposo estaría dentro de una hora más o menos y seguramente se encargaría en armar las cosas grandes. Los peluches y la ropa de bebé ya se encargarían de acomodarla él mismo en los espacios extra que había hecho en su propio armario.
En realidad estaban algo atrasados en todo lo que significaba estar listos para recibir un bebé en casa, pero durante esos veinte días que quedaban JaeJoong ya se encargaría en avanzar en todo ese trabajo lo máximo que pudiera; después ChangMin sería quien tendría que cuidar de ambos.
Una vez estuvo solo con un montón de cajas y paquetes y bolsas de compras, se dedicó a ordenar uno por uno, apreciando la belleza de todo eso; los pequeños zapatos, los vestidos hermosísimos que habían comprado para Sully. JaeJoong comenzó a vivir un sueño en ese momento, ilusionándose con muchas cosas… imaginando a su hija cada vez que tocaban algo.
en
11:40
«sɪᴇᴛᴇ ᴍᴇsᴇs: ʀᴇᴄɪᴇɴ ᴄᴀsᴀᴅᴏs».
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Sucedió un día veintidós como este, hace siete meses en Londres Inglaterra. ¿Recuerdas lo nerviosos que estábamos los dos? ¿Qué casi comienzo a ahorcarte en el momento en que empezaste a juguetear en medio de la ceremonia? ¿Qué de un momento a otro no podía contener mis lágrimas de felicidad? Qué apenas salimos del civil, nos escondimos en un callejón y comenzamos a comernos a besos.
¿Antes de eso? Cuando teníamos que vestirnos para ir a la ceremonia y a mi ya me estaban dando ganas de empezar la luna de miel de una vez.
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Sucedió un día veintidós como este, hace siete meses en Londres Inglaterra. ¿Recuerdas lo nerviosos que estábamos los dos? ¿Qué casi comienzo a ahorcarte en el momento en que empezaste a juguetear en medio de la ceremonia? ¿Qué de un momento a otro no podía contener mis lágrimas de felicidad? Qué apenas salimos del civil, nos escondimos en un callejón y comenzamos a comernos a besos.
¿Antes de eso? Cuando teníamos que vestirnos para ir a la ceremonia y a mi ya me estaban dando ganas de empezar la luna de miel de una vez.
Fue el mejor día de toda mi vida, el cual solo podrá compararse al día en que finalmente los cuatro como familia estemos juntos.
Amor bebé, han pasado un montón de cosas desde aquel 30 de noviembre cuando comenzamos a salir, desde el 22 cuando comenzamos a estar casados formalmente. Y un poquito después cuando te dije que finalmente nuestro sueño de Eliza iba a volverse realidad. La verdad es que no quiero ni imaginarme que nada de esto no hubiera pasado; no cambiaría nada de nuestra historia, de nuestra relación... Es verdad que los dos hemos cambiado, pero, ¿no es cierto que las personas cambiamos todos los días? ¿No deberíamos aprender a convivir y amar con estos cambios? Creo que de eso realmente se trata esto de amarnos cada día un poquito más. De estar juntos por siempre.
Yo quisiera enamorarte todos los días, pero sé que el mejor esposo del mundo no soy, que tengo un carácter enojón y no muy expresivo y a veces me paso de flojo y te preocupo con mis ataques de ansiedad y hambre... Pero realmente quiero que nos enamoremos todos los días, qué tengamos lo mejor de una pareja de recién casados y lo mejor de una pareja de 25 o 40 años.
Apenas tenemos siete meses y aún no nos hemos echado a patadas el uno al otro, ¿no es esa una buena señal? ㅋㅋㅋ.
Changmin, gracias por estar a mi lado. Sé que me dices que no te lo agradezca ni nada de eso, pero es que simplemente las cosas buenas que te pasan hay que agradecerlas y tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Eres el amor de mi vida. Por ser el mejor esposo del mundo para mí.
Siempre seré tuyo, así como tú mío. De nosotros. Te amo.
lunes, 3 de agosto de 2015
LAKSDGH.
en
20:07
⌠①⌡ ᴛᴀᴋᴇʀᴜ ʏ ᴊᴇᴊᴜɴɢ.
‹‹ ₁₅₀₈₀₁ sᴀɪᴛᴀᴍᴀ ››
‹‹ ₁₅₀₈₀₁ sᴀɪᴛᴀᴍᴀ ››
JaeJoong debía darse prisa si no es que quería llegar tarde a la primera cita con su japonés, el tráfico estaba pesado esa tarde en el centro de Saitama así que hubiera sido una odisea llegar en auto. Por eso es que había decidido irse en bicicleta para llegar al cine, aunque su condición física no había sido tan buena y sus pulmones habían terminado por traicionarlo a medio camino. Estaba seguro de que no lo volvería a hacer nunca. Ahora pedaleaba con todas sus fuerzas con la preocupación incluida de además llegar sudado. Se habían citado a las cuatro y treinta minutos.
Cuatro y cuarenta minutos eran. Zigzagueaba entre los autos atrapados en el embotellamiento con una habilidad peligrosa recientemente adquirida los pasados diez minutos. El cine estaba como a tres calles más. Una gotita de sudor se escurrió a su ojo derecho y escoció allí y en su cicatriz pequeña del párpado. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de su izquierda, tambaleante porque no tenía la paciencia para maniobrar el volante con una sola mano ni para detenerse a limpiarse la cara.
Odiaba ser impuntual y la idea de tenerlo esperando no le agradaba para nada. No se detuvo hasta que visualizó a lo lejos el enorme edificio del centro comercial, lugar donde estaba el cine. Después una ventaja es que no tuvo que pagar estacionamiento, dejó su vehículo de dos ruedas encargado y se dispuso a entrar mientras avisaba a Takeru que ya había llegado.
Odiaba ser impuntual y la idea de tenerlo esperando no le agradaba para nada. No se detuvo hasta que visualizó a lo lejos el enorme edificio del centro comercial, lugar donde estaba el cine. Después una ventaja es que no tuvo que pagar estacionamiento, dejó su vehículo de dos ruedas encargado y se dispuso a entrar mientras avisaba a Takeru que ya había llegado.
«sᴍs: Kenshin»
No quería retrasarme. ¿Es tarde, no es muy tarde aún? Llegué tarde, ¿verdad? (இ﹏இ`。)
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