sábado, 8 de agosto de 2015

Aún podía percibir las lágrimas cálidas de JaeJoong en la yema de sus dedos y es que cuando su esposo había comenzado a llorar, él había secado esas gotitas salinas con sus pulgares. Se dedicó a besar esos labios rosados, tratando de brindarle la calma necesaria, pero sabía que aunque hiciera esto, el dolor estaba presente.

En un momento dado, luego de que le respondiera a Joongie que era imposible que él no estuviera con él y su hija a punto de nacer, colocó una de sus manos en el abultado vientre de su mayor, pudiendo de esa manera percibir a Sully bebé moviéndose.

—No tan fuerte, mi amor...tranquila princesa...todo estará bien. Papá Joongie y papá Min te aman.

Susurró en lo que se agachó hacia esa zona del cuerpo contrario y presionó sus lienzos en la curvatura. Era una despedida a esa pancita de nueve meses y la bienvenida a su tesoro más preciado.

Realmente estaba ignorando a todos, para él solo existía JaeJoong y Sully bebé, pero cuando las enfermeras anunciaron que debía de llevarlo al quirófano, el moreno se aferró a una de las manos contrarias. Era ese sentido de sobreprotección que tenía siempre con su pareja y ahora con su hija, por lo cuál ayudó cuando tuvieron que trasladarlo de la cama hacia la silla de ruedas.

Gotitas de sudor resbalaban por la frente de quien daría a luz a su hija y sin exagerar el sentimiento, percibió dolor al ser apartado para que se lo llevaran.

—Estaré contigo en un momento...

Le tomó la mano y le besó la palma, se agachó un poco y susurró en uno de sus oídos: "Te amo...te amo demasiado,a ti y a nuestra princesa. No tengas miedo, todo va estar bien".

Con esas palabras finales, de manera obligada tuvo que soltar esa cálida mano y ver como se llevaban a las dos personas que más amaba en el mundo. Pero no había tiempo que perder, así que siendo guiado por una de las enfermeras, ChangMin fue hacia la antesala de la sala de operaciones en donde recibió una bata azul que debía colocar sobre su ropa, se quitó los zapatos para colocarse los especiales y de color blanco, así como también el gorro que recubriría sus cabellos. Las manos se las lavó con un jabón desinfectante y con permiso de uno de los médicos que haría la cesárea a su esposo, pudo llevar su móvil.

Él deseaba filmar y capturar el momento cuando Sully naciera. Se lo había prometido a JaeJoong.

Luego de recibir una mascarilla y colocársela, caminó hacia el médico y le pidió que por favor hiciera todo bien, que él estaría mirando y que trajera a su bebé a este mundo con el mayor de los cuidados, que Joongie saliera bien y al final de esa madrugada de ese ocho de agosto, sonrieran por el nacimiento de su princesa.

No supo si el médico entendía lo nervioso, ansioso y feliz que estaba, pero dejó de importarle cuando entró a la sala de operaciones y vio a su esposo en la mesa dispuesta para la cesárea.

—Hey...

Susurró al acercarse y una vez más besó esos cerezos,luego de retirarse un poco la mascarilla, buscando llamar la atención de su Joongie, quien al parecer ya estaba con la anestesia.

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