Aún
podía percibir las lágrimas cálidas de JaeJoong en la yema de sus dedos
y es que cuando su esposo había comenzado a llorar, él había secado
esas gotitas salinas con sus pulgares. Se dedicó a besar esos labios
rosados, tratando de brindarle la calma necesaria, pero sabía que aunque hiciera esto, el dolor estaba presente.
En
un momento dado, luego de que le respondiera a Joongie que era
imposible que él no estuviera con él y su hija a punto de nacer, colocó
una de sus manos en el abultado vientre de su mayor, pudiendo de esa
manera percibir a Sully bebé moviéndose.
—No tan fuerte, mi amor...tranquila princesa...todo estará bien. Papá Joongie y papá Min te aman.
Susurró
en lo que se agachó hacia esa zona del cuerpo contrario y presionó sus
lienzos en la curvatura. Era una despedida a esa pancita de nueve meses y
la bienvenida a su tesoro más preciado.
Realmente
estaba ignorando a todos, para él solo existía JaeJoong y Sully bebé,
pero cuando las enfermeras anunciaron que debía de llevarlo al
quirófano, el moreno se aferró a una de las manos contrarias. Era ese
sentido de sobreprotección que tenía siempre con su pareja y ahora con
su hija, por lo cuál ayudó cuando tuvieron que trasladarlo de la cama
hacia la silla de ruedas.
Gotitas
de sudor resbalaban por la frente de quien daría a luz a su hija y sin
exagerar el sentimiento, percibió dolor al ser apartado para que se lo
llevaran.
—Estaré contigo en un momento...
Le
tomó la mano y le besó la palma, se agachó un poco y susurró en uno de
sus oídos: "Te amo...te amo demasiado,a ti y a nuestra princesa. No
tengas miedo, todo va estar bien".
Con
esas palabras finales, de manera obligada tuvo que soltar esa cálida
mano y ver como se llevaban a las dos personas que más amaba en el
mundo. Pero no había tiempo que perder, así que siendo guiado por una de
las enfermeras, ChangMin fue hacia la antesala de la sala de
operaciones en donde recibió una bata azul que debía colocar sobre su
ropa, se quitó los zapatos para colocarse los especiales y de color
blanco, así como también el gorro que recubriría sus cabellos. Las manos
se las lavó con un jabón desinfectante y con permiso de uno de los
médicos que haría la cesárea a su esposo, pudo llevar su móvil.
Él deseaba filmar y capturar el momento cuando Sully naciera. Se lo había prometido a JaeJoong.
Luego
de recibir una mascarilla y colocársela, caminó hacia el médico y le
pidió que por favor hiciera todo bien, que él estaría mirando y que
trajera a su bebé a este mundo con el mayor de los cuidados, que Joongie
saliera bien y al final de esa madrugada de ese ocho de agosto,
sonrieran por el nacimiento de su princesa.
No
supo si el médico entendía lo nervioso, ansioso y feliz que estaba,
pero dejó de importarle cuando entró a la sala de operaciones y vio a su
esposo en la mesa dispuesta para la cesárea.
—Hey...
Susurró
al acercarse y una vez más besó esos cerezos,luego de retirarse un poco
la mascarilla, buscando llamar la atención de su Joongie, quien al
parecer ya estaba con la anestesia.
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