- Kenshin — No te preocupes, no hay persona en el mundo que me impida meterme a la sala a verla... — Sí, pudo haber salido como diálogo de película romántica, o de alguna serie que rondaba por su cabeza, pero eso era cierto.
Si tenía que romper las puertas del hospital para entrar, lo haría. - 在中 Ya que Takeru iba guiándolo al estar delante de él soltó su mano y se detuvo. Antes de que se volteara, lo abrazó por la cintura desde atrás y escondió su rostro en la curvatura de su cuello. Había momentos en los que se moría de miedo y otros donde saltaría de un avión por la simple locura que le provocaba tanta felicidad—. Gracias. —dijo en un susurro y presionó un beso en la piel a su alcance.
- Kenshin El problema estaba en que, al ser una cesárea, era poco probable que lo dejaran entrar para ver, y que sólo estuvieran los médicos. Al mismo tiempo, era muy probable que la idea de romper las puertas se cumpliera. Correspondió al abrazo pero aún así tenía que seguir llevándolo hasta la cama para que se recostara.
No quería que Sully tuviera ojeras, ni cansancio. — Dormiré en el sofá... - 在中 No importaba si en la sala de espera se quedaba, o si llegaba después de todo lo que iba a pasar ese día. Las palabras anteriores habían sido suficientes para no hacerlo sentir tan solo en ésto; no era responsabilidad de Kenshin pero estaba allí con él y eso era lo más importante. Al llegar a la cama, se quedó allí sentado—. Hay suficiente espacio si quieres dormir acá. No pasa nada.
- 在中 —Claro que sí. Va a sentir el amor que te tengo, nacerá queriéndote. —Respondió en un susurro pero una sonrisita instantánea se formó en la comisura de sus labios. Posó su mano sobre el dorso de la contraria, aquella que acariciaba su vientre y entrelazó sus falanges después de darle un cariñoso apretón. Sus ojos lucían cansados, todo el día había tenido mucho que pensar, todo había sido muy diferente a lo que había imaginado durante esos meses, pero lo más importante es que iba a estar con las dos personas que más quería en el mundo. Así que estaba bien. Hoy iba a poder dormir tranquilo. Le dio un besito al inclinarse a su lado—. Voy a recostarme. —Avisó antes de tomar dicha posición.
- Kenshin Justo cuando escuchó eso, llegaba a la conclusión de que tenía que hacer todo lo posible para que el amor que Sully tuviera por Takeru, si es que llegaba a suceder, fuese creado; no heredado. Aún, así, sonrió por tales palabras, sonrió porque podía confiar en que no terminarían siendo una familia disfuncional o algo por el estilo.
— Te protegeré mientras duermes, estás en un momento muy delicado. — Sabía que el tiempo de tenerla estaba cerca y que cualquier cosa podría apresurar el nacimiento de la niña. Su corazón latía con muchísima fuerza, estaba nervioso. No sabía si iba a poder dormir en realidad. Era... Era magia, sentía que la deseaba con todas sus fuerzas entre sus brazos. - 在中 Como debía ser estaba recostado de perfil, se cubrió con las mantas hasta el pecho. Sus ojos no se apartaron del rostro del japonés en tanto escuchó sus palabras, las cuales provocaron que su corazón se hiciera pequeñito y más veloz al latir.
Un nudo en la garganta también, quizás había caído un poquito más en amor por él justo en ese momento. Lo podía sentir, su estómago cosquilleaba como si las mariposas se hubieran multiplicado. Se aferró a sus manos y cerró los ojos, todo su cuerpo le exigía más energía últimamente, por ende que se durmiera lo más pronto posible para recuperarla—. Te amo, Takeru. Dulces sueños. - Kenshin Acarició esas manos tan cálidas por última vez antes de acomodar todas sus prendas, quitarse las que no necesitaba y dar vuelta las que creía correspondiente. Le iba a resultar muy tedioso ir en busca de todo su equipaje para cambiarse. Él también tenía sueño ya. Se lamentaba no poder cumplir con sus palabras de príncipe de novelas.
Se recostó del lado libre de la cama, donde quedaba a espaldas de JaeJoong. Ahí aprovechó para abrazarle, rodeando su vientre con mucho cuidado de ni siquiera apretar; no quería incomodar a la princesa, al angelito. — Descansa, mi amor. Descansa, pequeña. —Repartió una ligera caricia a través del abdomen contrario. Cerró sus ojos, ya era hora de descansar.


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