⌠①⌡ ᴛᴀᴋᴇʀᴜ ʏ ᴊᴇᴊᴜɴɢ.
‹‹ ₁₅₀₈₀₁ sᴀɪᴛᴀᴍᴀ ››
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JaeJoong debía darse prisa si no es que quería llegar tarde a la primera cita con su japonés, el tráfico estaba pesado esa tarde en el centro de Saitama así que hubiera sido una odisea llegar en auto. Por eso es que había decidido irse en bicicleta para llegar al cine, aunque su condición física no había sido tan buena y sus pulmones habían terminado por traicionarlo a medio camino. Estaba seguro de que no lo volvería a hacer nunca. Ahora pedaleaba con todas sus fuerzas con la preocupación incluida de además llegar sudado. Se habían citado a las cuatro y treinta minutos.
Cuatro y cuarenta minutos eran. Zigzagueaba entre los autos atrapados en el embotellamiento con una habilidad peligrosa recientemente adquirida los pasados diez minutos. El cine estaba como a tres calles más. Una gotita de sudor se escurrió a su ojo derecho y escoció allí y en su cicatriz pequeña del párpado. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de su izquierda, tambaleante porque no tenía la paciencia para maniobrar el volante con una sola mano ni para detenerse a limpiarse la cara.
Odiaba ser impuntual y la idea de tenerlo esperando no le agradaba para nada. No se detuvo hasta que visualizó a lo lejos el enorme edificio del centro comercial, lugar donde estaba el cine. Después una ventaja es que no tuvo que pagar estacionamiento, dejó su vehículo de dos ruedas encargado y se dispuso a entrar mientras avisaba a Takeru que ya había llegado.
Odiaba ser impuntual y la idea de tenerlo esperando no le agradaba para nada. No se detuvo hasta que visualizó a lo lejos el enorme edificio del centro comercial, lugar donde estaba el cine. Después una ventaja es que no tuvo que pagar estacionamiento, dejó su vehículo de dos ruedas encargado y se dispuso a entrar mientras avisaba a Takeru que ya había llegado.
«sᴍs: Kenshin»
No quería retrasarme. ¿Es tarde, no es muy tarde aún? Llegué tarde, ¿verdad? (இ﹏இ`。)
JaeJoong no estaba acostumbrado a ver películas de terror, no al menos con una pantalla de tantos metros y con el sonido real de aquella sala de alta definición metiéndose en sus tímpanos. La misma banda sonora utilizada para crear drama, suspenso, tensión le tenía ya de por si completamente alerta, con una extraña sensación de vulnerabilidad que le hacía encogerse en su asiento cada tanto y con la mano de Takeru fuertemente aferrada entre sus dedos. Encima era bien sabido que las películas japonesas eran un poquito más retorcidas a la hora de crear sustos, quien sabe por qué, las actrices japonesas gritaban mejor. Bueno, JaeJoong era un cobarde de todos modos porque aunque en su cara no expresara tanto el miedo ya estaba pensando cómo es que iba hacer para dormir sin pesadillas esa noche, preguntándose también donde había dejado esa pequeña lámpara de luz para no dormir en completa oscuridad. Sí, él era de los que creía que con un poquito de luz o cubriéndose hasta la cabeza con una sábana se iba a poder defender de cualquier asesino o fantasma o demonio que quisiera aparecérsele.
ResponderEliminarAún con todo el miedo que tenía, le encantaba ver todas las escenas posibles incluso si tenía que hacerlo entre sus dedos luego de cubrirse el rostro o dejándose las uñas a punto de desaparecer.
Pero, por ahora, se inclinó un poco para tomar de las popcorn, las buscó a tientas por el regazo de Takeru. Estiró la mano y en medio de la melodía intimidante a lo Psycho para dejarlo todo tenso y esperando a la próxima atmósfera de terror, escuchó un grito que le hizo sobresaltar aunque de todos modos no saliera de la pantalla. Arrojó las palomitas que había tomado con su puño y un beso rápido le calló la boca justo a tiempo. Aquello le impresionó; no lo esperaba, duró menos de cinco segundos no dándole el tiempo de cerrar los ojos tampoco. Había sido tan rápido, ¿eso era todo? JaeJoong regresó su vista a la pantalla, se quedó quieto, se mordió los labios, pasaron como veinte minutos para que lograse interesarse otra vez por la historia que se proyectaba ante sus ojos.
De pronto tenía unas ansias incontrolables de gritarle a la señora que se iba a morir a como entrara al bosque de noche, porque no lo entendía, es decir, si JaeJoong tenía por conocimiento que estaba bajo una maldición o algo parecido se encerraría en su armario o contrataría más guardaespaldas con el fin de nunca quedarse solo. En las películas de miedo nadie tenía sentido común.